Un día de descanso durante el largo verano, para remojarse en un torrente de aguas cristalinas, pobladas de peces que nunca llegamos a ver, sólo vimos algún que otro mejillón, que nos dejaba perplejos con sus vuelos acrobáticos a mas de 15 m de altura cayendo, a plomo, en la inmensidad de la poza. Penetrando en ella como aquel que sueña en penetrar lo que en sueños puede soñar.. (LA NATURALEZA)
salto 15